lunes, 22 de julio de 2019

Ensayo: Himnos y el panegírico del corazón #1

"Gimme Tha Power"
Molotov



Cabe aclarar que definitivamente no propondría esta canción como un himno, pues aunque es buena, realmente me parece un desahogo, un canto de “hartazgo” ante una situación de represión social, y como en mi opinión, un himno debería perdurar como melodía digna de representar a un país, en este caso México, no concibo la idea de que la furia, impotencia, encabronamiento y odio hacia el gobierno sean parte de la cotidianidad, dicho esto.

Comienzo con esta rola que es el caso más lejano que encontré pues allá por el año 1998 cuando la escuché por primera vez, fue a escondidas de mis padres y los padres de un amigo quien me la presentó en forma de tesoro secreto y pecador, pues siendo niños, el tema de no decir groserías era la tendencia más popular, popular porque todos las decíamos, todo consecuencia de la prohibición impuesta por nuestros padres, pues con tal decreto nos enseñaron a nosotros los niños, que se trataban de palabras que podían ofender, de carácter moral, sucias y sobre todo bien pinches graciosas.

Mucho de lo que uno aprende de niño va acompañado de un concepto propio de quien te lo explica, en este caso, seguramente sin saberlo, los padres le recetan a sus hijos un curso exprés y a veces intensivo (y hasta a punta de chanclasos) de como ofender a alguien, esto en el momento justo que prohíben decir ciertas palabras, pues sabido es que la palabra prohibir también significa invitar, en ese sentido, los papás de ese tiempo no tenían precisamente un sentido común muy brillante y desconocían por completo los principios de la psicología inversa, es por ello que fuimos de la generación mas grosera que pudo haber, pero grosera en el sentido hilarante –aquellos con padres y familia de condición conservadora lo entenderán- a muchos con el tiempo se les quitó la necesidad de expresar una de vez en vez o simplemente las sacaron de su léxico (al menos publica y socialmente) pero a muchos otros pura verga que no, pues de cierto modo, se aprende que no hay malas palabras o palabras sucias y que de hecho las palabras no ofenden o lastiman, (en términos un tanto generales, pues realmente en teoría todo léxico ya es sucio, perdimos la lengua sagrada y ahora todos hablamos la lengua malita de babel) yo creo, que ofenden y lastiman las intenciones, cosas muy diferentes, pues a veces uno puede referirse a un compañero o hasta un hermano con alguna de estas famosas palabras sin la menor intención de ofenderlo:

- Qué onda pendejo ¿Cómo estás?
- Qué onda puto, bien ¿y tú?
- Ps acá valiendo verga

(Claro, sin mencionar el famoso “albur” mexicano, que es la cosa más homosexual que existe)

Una experiencia muy significativa fue cuando en la casa de una querida amiga me sorprendió escuchar que en una plática de lo más común su padre le respondió con un “Oite pendeja” cosa que me sacó de cuadro por un momento hasta que la chica carcajeo poniendo en evidencia la gran unión y confianza que hay en ellos, no era para menos, una de las familias más unidas y hermosas que conozco.

Por supuesto que hay una línea muy delgada en esto pero ya depende de quién vocifera, pues los hay quien utilizan este léxico para ofender y lastimar, pero creo yo que lejos de ofendernos con una amenaza de este índole más bien habría que sentir compasión por la limitada condición del que quiere tambalearnos con palabras altisonantes, aunque claro también depende mucho de la seguridad y orgullo del receptor que se puedan ver rebasadas por unas cuantas palabras que recuerden a su mamá, porque ya hablamos del no te metas con mi madre, con mi madre patria sagrada o la guerra encontraras.

Quizás no haga falta reiterar pero que va, tomaré de ejemplo los comediantes, y por mas señas al hilarante polo polo, quien con un caracteristico estilo de comedia utiliza este léxico para hacer reír a la gente, demostrando lo ya señalado, que las famosas groserías no son más que palabras muertas y que todo cambia con tan solo mirar las intenciones que hay detrás, en este caso las de hacerte reír, muy diferente a un acto de lo mas instintivo, rudimentario y despreciable, el querer ofender o lastimar a alguien.

Sin entender mucho de lo que decía la letra de la canción, nos limitábamos a reír al escuchar aquellas palabras llegando así un sentimiento de libertad que nos quitaba esa pena y prohibición de hablar como se nos dé la gana, sonando más esos temas que evocan rebeldía insulsa como “Puto” o “Chinga tu madre” y que conste que así se llaman estas canciones, no se vaya a ofender querido lector.

Así que a Gimme tha power no le hacíamos mucho caso, todo cambio tiempo después al comprender realmente qué estaban diciendo, pues ahora con las palabras altisonantes relegadas a segundo plano donde carecen de importancia, la canción me comunicaba un tema que estaba en todos los que me rodeaban y mejor dicho en todo mi entorno, la impotencia nacional.

La canción relata una realidad común en el mexicano, la de un gobierno viviendo en el descaro, ladrón, corrupto y sin la menor dignidad, aprovechándose del sudor del pueblo para mantener así una vida de placeres con desfalco, sin saber dar, sin saber compartir, sin saber dirigir, sin saber gobernar.

Por supuesto que este tema fue tratado mucho antes por muchos más, comunicado de diversas formas pues como dije ya, era una realidad que cual yugo carga el mexicano y me atrevo a decir que a la fecha muchos sienten esa impotencia ante las descaradas actitudes de los dirigentes provocando se genere de manera natural la idea de que México está gobernado por idiotas, y es por esto que esta rola me parece tan contundente, pues refleja muy bien el hartazgo del pueblo trabajador, de ese que a pesar de los daños le ofrece otra oportunidad a los que con promesas falsas les condicionan alivio solo para volver a darles la puñalada.

De este modo, Molotov hace una invitación al “Ya basta” de aquel gobierno nefasto y caduco, pero de una forma fresca y emotiva con –se podría decir- un argumento, y no solo gritar basura al gobierno solo porque sí, me parece de las pocas canciones de molotov donde se puede apreciar un contenido que no sabe a “Redundancia” y curiosamente a la fecha sigue sonando por dos razones, una que es la que a mí me gusta, la añoranza, y la otra por –como ya mencione- a la fecha se sigue cargando –no todos claro- esa impotencia nacional, esto se puede ver reflejado por ejemplo en las redes sociales, donde a la menor provocación comienzan a vociferar basura contra el uno y contra el otro, todo esto porque de cierto modo las redes sociales ofrecen está posibilidad, la de figurar detrás de un falso perfil, muy triste por cierto que el anonimato sea su fuente de valentía, pero en algún momento se dejará de vociferar y se comenzara a comunicar de verdad pues, no puedes seguir siendo un ser vociferante todo el tiempo, hay que avanzar, una pena que hoy por hoy este tema –Gimme tha Power- siga sonando por esta segunda razón, que después de su salida hace casi 22 años, aquel que la suena se siga identificando con ella en el sentido práctico de la impotencia nacional, dejando en evidencia la triste realidad de México y su pueblo, donde sale a relucir esa comodidad que ofrece una venda en los ojos, pues como ya he mencionado, es el pueblo reflejo de su gobierno y viceversa, es el pueblo el que no quiere despertar de sus mil sueños, pero los tiempos cambian, pues todos son guerreros natos y no hay retroceso, el despertar es inevitable pues hacia allá se mueve todo, lento quizás, pero seguro, algún día cambian, algún día cambiaran.

Recomiendo Re-escuches la rola una vez más.

Muchas Gracias.

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