viernes, 26 de abril de 2019

Del Epistolario de Merlin, Recuerdo de la niñes en vicios.

Allá por el 2005, me fue regalada la primer consola de Microsoft, la famosa Xbox, un mueble de color negro con el poder de una pentium 3 y el peso del mandado básico para el desayuno (1 kilo de tortillas, uno de huevo, uno de papa, chiles, queso, café y la fruta que quieras) un control del tamaño de un huarache de mi abuelito y 4 juegos originales: Blowout: Un Shooter hecho en 3D que se juega en 2D que me negué a darle una segunda oportunidad hasta la fecha. BMX XXX: Un juego de bicicletas estilo Tony Hawk pero con temáticas para adultos, y mejor dicho con temáticas sexuales pues podías desbloquear videos de nudistas al completar niveles, un juego que pasó desapercibido para nuestros padres a pesar de la portaba pues nos dejaron poseerlo. Turok Evolution: Un FPS de dinosaurios que fue el primero que probé pues me había gustado tanto el turok 2 y tenía altas expectativas. Y un juego de basquetbol del que no recuerdo su nombre ni jugué ni me interesa recordar, seguro se llamaba NBA "Algo"

 

Con solo la escuela como "Obligación" gran parte de mi tiempo en ese entonces fue dedicado a disfrutar de varios títulos de aquel gran maquinon, debo decir que hay muchas gratas e hilarantes experiencias de esa época, una de ellas es que teniendo 3 hermanos (uno mayor y 2 menores) era de suma importancia la comunicación, organización y por qué no, la paciencia a la hora de planear como dividiríamos el tiempo para poder jugar todos, pues al ser todos hombres rebeldes sin causa, ya teníamos definidos ciertos gustos por el arte a nivel personal, es decir, teníamos gustos diferentes, menuda sorpresa descubrir que cual espejo fuera tenia tanto en común con mis hermanos, como ejemplo un fuerte deseo por experimentar algo con cierta intimidad, esto traducido en que había ocasiones en que si era divertido compartir tiempos de juego en equipo, pero muchas otras veces era necesario enfrentarse a la máquina de manera individual y muy personal.
En un principio no era tan notable pues casualmente solo dos de los cuatro juegos que venían incluidos en el paquete, contaban con multijugador, y uno de ellos que era el de Basquetbol, estábamos de acuerdo que era una mierda y bien preferíamos juagar futbol en la calle que figurar jugarlo en un videojuego, así que haciendo a un lado este título, era solo el Juego de Turok el que contaba con multijugador con una opción de "deatmatch" o sea "Retas" en pantalla dividida, lamentablemente solo contábamos con un periférico y las Retas no eran tan llamativas por lo que disfrutábamos de los juegos en grupo con el clásico "Vida y Vida" es decir, jugaba un turno hasta morir y ya le tocaba al otro.

El catalogo tan limitado de títulos y la nula economía con la que contábamos nos impedían conseguir más juegos pues, ¿qué niño de bajos recursos recibe $400 varos de domingo para comprarse un videojuego? esto provoco desplazáramos la nueva XBOX para regresar a la PlayStation la cual contaba con un chip y ya poseíamos  un amplio catálogo de títulos, pero poco duró la indiferencia hacia la maquina negra pues mi hermano el mayor logró intercambiar el juego NBA de mierda por un título de peleas llamado "Dead or Alive 3" que con tan seductoras protagonistas y peladores mamados y súper cool, rápidamente nos regresó la esperanza de que la XBOX no estaba tan culebra, y trabajando en equipo logramos hacernos de un segundo mando con el cual pudimos batirnos a duelo en este -espectacular en su tiempo- juego de peleas.

Poco a poco el gusto por la nueva generación se fue convirtiendo en pasión lo que me llevo a querer estar al tanto de los nuevos lanzamientos, naciendo un gusto por los programas televisivos que todos los fines de semana no podía perderme, dos de ellos el olvidable "Atomix TV" Con los conductores Akira y Kiwi, dos cara de pachecos decía mi tía y mi amor platónico de ese entonces, Patricia Beltrán la "Chocolatito" (¿Que quieren? era un escluincle) que con reseñas y recomendaciones despertaron en mi un interés por el Anime que hoy a la fecha fue perecedero y mejor transformado en gusto por la animación de todo tipo.
El otro programa era el legendario "Cybernet" con la inconfundible voz de Alexandra Vicencio
Estos programas hacían de nuestro conocimiento los diversos y alucinantes títulos que había disponible para nuestro mueble de Microsoft y como eso de gastar muchos dineros por un videojuego no era lo nuestro, optamos por modificar la XBOX para así pudiera correr copias digitales y no "Oficiales", copias pirata pues, solo así pudimos sacarle todo el jugo a esa poderosa máquina, pero más tarde que temprano nos encontraríamos con las consecuencias de esto, pues la necesidad -mencionada antes- de jugar de manera muy personal determinado título saldría a relucir.

Tal fue el caso que en una de esas reuniones de hermanos se decretó cambiar de turno cada media hora, y por un tiempo fue bueno, el problema se presentó cuando comenzaron a llegar a nuestras manos títulos más complejos con tintes cinematográficos, repletos de cinemáticas que intentaban contarte una historia profunda del juego en cuestión, técnica que se puso muy de moda en esos tiempos, lo que reducía casi a la mitad la experiencia de juego y tiempo con el que contaba para jugar pues casi 20 minutos de mi tiempo me la pasaba viendo cinemáticas, suerte era cuando el titulo te permitía cortarlas pero cuando no lo permitía de verdad era un tormento, además con la tecnología en animaciones CG y lo fácil que uno se emocionaba de niño era imposible no querer ver esas grandiosas cinemáticas.


Esto por supuesto dio como consecuencia otra reunión para decidir qué hacer con este asunto del tiempo, después de ofrendas, tributos y el respectivo pago al dios del gordeo, del gaming y la enajenación, nos fue revelada una solución bastante razonable pero que requería de un gran sacrificio, hacer una peregrinación hacia la paciencia a un día de distancia.

Así es, se decidió dividir el día a solo dos jugadores, es decir, siendo cuatro hermanos, 2 de nosotros sacrificaríamos nuestro turno para jugar al día siguiente, un arma de dos filos pues dependiendo con que hermano te tocara hacer equipo dependía tu tiempo de juego, por supuesto que cuando teníamos horarios de labores diferentes, es decir uno estudiaba en la mañana y otro en la tarde venia como gloria vendita pues al ser este mi caso tenía suficiente tiempo para disfrutar sin prisa alguna ese título que me llamaba con voz seductora a pasar un buen rato juntos, de esa manera la hermandad fue muy feliz, claro menos nuestros padres que insistían en mandarnos por los mandados y hacer tareas que ellos no querían hacer pero esa ya es otra historia.

El tema de los videojuegos se volvió cosa seria, reconozco el daño que me causó en su momento en modo de adicción, pues era un hecho que suspendía tareas y actividades por querer pasármela jugando, cosa que a la fecha ya no es, pues aunque aún tengo un gusto por los videojuegos a modo de pasión, se encuentra compartiendo tiempo con muchas más pasiones que tengo, como la lectura, la escritura, la música, el arte, el cine, el trabajo y el amor, de ninguna manera satanizo a los videojuegos como algo malo o nocivo para la salud mental, son un pasatiempo más, un placer, y como todo placer hay que saberlo andar.

La Xbox para mí ha sido una consola muy buena, pues por más que busco solo tengo gratos recuerdos con diferentes títulos y momentos con mis hermanos, pues hasta me hacen gracia aquellos recuerdos de cuando mis padres nos decomisaban la consola o escondían el cable de corriente de esta cuando no nos poníamos de acuerdo, discutíamos o no queríamos hacer los mandados, lo único negativo que recuerdo era tener que caminar un kilómetro de regreso al puesto de juegos del mercado porque, el que nos vendían no lo corría la consola o estaba incompleto o no era el juego que habíamos pedido, uno de los problemas de comprar discos piratas.

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